Esta es una pregunta frecuente entre mis clientes de peluquería. Llega el calor y nuestros canes padecen igual que nosotros con las temperaturas altas.

Pero ya mismo quiero decir que rapar a nuestro perro no es la solución, sino que le perjudicaremos más. Quiero explicarlo con un ejemplo para que se pueda entender mejor. ¿Una persona calva sufre menos el calor? Al contrario, debe echarse crema solar en la cabeza porque de lo contrario se quema. Exactamente lo mismo pasa con los animales. El pelo es su protección, al igual que nosotros nos tapamos, con la ropa o con crema protectora. La piel es el órgano más grande que tienen y debemos protegerlo y no dejarlo al descubierto.

Lo que podemos hacer:

  • Cepillar a nuestro amigo de cuatro patas, que sea libre de nudos. Nunca me cansaré de decir que es lo mejor que podemos hacer para que no sufra calor. Con el cepillado logramos librarlo de lana y nudos que se pegan a la piel e impiden la correcta circulación del aire cerca de la piel, con lo cual no es posible refrescarse. Además debajo de pelo anudado se pueden formar bacterias y es un nido perfecto para parásitos como pulgas y/o garrapatas. Le pica la piel debajo de los nudos y se rasca, con el rascado crea más nudos y así es un círculo vicioso.
  • Piscina perruna. Si disponemos de un jardín es una idea estupenda para que nuestra mascota se pueda refrescar durante los días más calurosos. Otra buena y divertida opción también puede ser mojarlo con la manguera que a la misma manera puede ser un juego.
  • Dentro de casa lo que podemos hacer es dejar el aire acondicionado puesto en las horas más calurosas como a medio día. O al menos dejar al perro en un sitio bien ventilado y siempre con agua fresca a su disposición.

Podemos hacer que la época calurosa del año sea lo más amena posible con paseos a horas tempranas por la mañana o cuando el sol ya se ha ido por la noche. Salir a paseas o a correr con nuestro perro en verano por las noches es algo fantástico, tanto para él como para nosotros. Así que no es necesario encerrarse en casa o dejar a nuestro perro calvo para pasar un buen verano.