Adela Álvarez, podóloga de la Unidad de Medicina Deportiva ‘HLA Sport’, de San Carlos, habla de la patología más común de los corredores.

Se trata de un dolor intenso en el talón que se siente al iniciar la actividad, desaparece al correr y vuelve a presentarse al finalizar el esfuerzo físico.

Las buenas temperaturas que nos está ofreciendo esta primavera en la Marina Alta seducen a más de uno a iniciar el más postergado de nuestros propósitos para 2018, comenzar la práctica de deporte regular y ponernos en forma. Pero caminar, trotar o correr, además de ser una práctica habitual y cardiosaludable, puede convertirse con bastante frecuencia en el causante de un dolor intenso en la zona interna del talón, la temida fascitis plantar.

Esta reacción inflamatoria es consecuencia del movimiento repetitivo del tobillo que tensa la zona posterior de la pierna. Cuando esta zona está acortada por falta de flexibilidad o contracturas, por ejemplo, puede causar la irritación del tejido fibroso plantar que soporta el arco del pie, lo que produce dolor en el punto de inserción con el calcáneo, hueso que forma el talón.

Adela Álvarez, podóloga de la Unidad de Medicina Deportiva ‘HLA Sport’, de San Carlos, explica que “la tensión que provoca en la fase inicial la fascitis plantar, si es mantenida en el tiempo, posiblemente generará un espolón calcáneo”, es decir, una protuberancia ósea causada por la calcificación del talón que ocasiona más dolor. En ambos casos, Álvarez comenta que “el objetivo del tratamiento ha de ser destensar la fascia para disminuir la inflamación y, por tanto, el dolor”.

¿Cómo saber si sufro de fascitis plantar?

Esta patología se caracteriza por causar un dolor intenso en la zona interna del talón al iniciar el entrenamiento, pero que disminuye durante la carrera y vuelve a presentarse cuando se finaliza el esfuerzo o tras un periodo de tiempo al acabar la actividad. El paciente también puede experimentar dolor al realizar los primeros pasos del día al levantarse de la cama.

En experiencia de la podóloga de la Unidad de Medicina Deportiva de HLA San Carlos, las causas más frecuentes para la aparición de la fascitis plantar suelen estar relacionadas con “personas que presentan pies cavos o sobrepeso, el exceso de kilómetros recorridos por el deportista en superficies asfaltadas o irregulares, por el uso de calzado sin adecuada amortiguación o por la pronación excesiva (cuando al pisar, la articulación del tobillo tiende hacia el interior y deja el pie hacia el exterior), lo que propicia que al apoyar sometamos al arco interno de la bóveda plantar a una exagerada tracción”.

Además de una mayor actividad física, con el calor primaveral llega también el calzado de temporada como las bailarinas, muy frescas y cómodas, las chanclas para pasear por la playa sin cargarnos de arena, o aquellas estupendas sandalias que nos dejan el pie tan libre como si fuéramos descalzos. “Andar demasiado tiempo en chanclas o con calzado con sujeción insuficiente, utilizar zapatillas muy ligeras, minimalistas y con poco drop (poca altura del talón con respecto a la parte delantera del zapato), pueden causar fascitis plantar si se utilizan sin haber realizado una adaptación previa del pie”, asegura la profesional de ‘HLA Sport’.

Mucha atención a los primeros síntomas

Es importante iniciar el tratamiento cuando comienzan a manifestarse señales de la patología, de lo contrario, el proceso se va cronificando y la fascitis llega a ser muy limitante para la rutina cotidiana y deportiva del paciente. Por otra parte, “lo importante del tratamiento es lograr disminuir la tensión que produce la inflamación y el dolor, no solo la inflamación. De lo contrario, la molestia puede mejorar, pero lo más probable es que con el tiempo vuelva a aparecer la lesión”, asegura Adela Álvarez.

Lo más recomendable para tratar la fascitis plantar es la prescripción de medicación antiinflamatoria y la crioterapia (hielo aplicado en la zona dolorosa durante 10 minutos). Pero, además, desde el centro de HLA en Denia, también recomiendan la realización de un estudio biomecánico para localizar el origen de la inflamación, la confección de plantillas personalizadas para reducir la tensión en la fascia y amortiguar el impacto, y someter al paciente a sesiones de fisioterapia. Si pese a este tratamiento persiste el dolor, “podemos estar frente a un caso de fascitis rebelde, para la que se puede recurrir a infiltraciones en la zona con corticoides o colágeno”.

Junto a la experta en podología, la nueva Unidad de Medicina del Deporte ‘HLA Sport’ cuenta con un equipo multidisciplinar de especialistas en medicina deportiva, cardiólogos, traumatólogos, nutricionistas y rehabilitadores, que tienen como misión asegurar la práctica deportiva saludable, tanto en deportistas profesionales como amateurs, de todas las edades, desde la detección de factores de riesgo, pasando por la valoración y tratamiento de los casos clínicos, hasta el seguimiento de la patología y su recuperación. “La prevención también es uno de nuestros intereses, por ello, en el caso de la fascitis plantar recomendamos siempre el uso de calzado adecuado y adoptar hábitos de estiramientos en la práctica deportiva. Si, aun así, la dolencia aparece, es importante consultar a la mayor brevedad con los especialistas”, concluye Álvarez.

Sobre HLA Grupo Hospitalario

El Grupo Hospitalario HLA está compuesto por 15 hospitales integrados con 32 centros médicos multiespecialidad y una red de unidades de referencia en tratamientos de última generación. 40 clínicas dentales, 9 unidades de reproducción asistida, 26 clínicas oftalmológicas dotadas de la más avanzada tecnología y 464 centros de análisis clínicos completan la estructura que HLA pone a disposición de sus pacientes. Con 1300 plazas de hospitalización HLA es un referente en la atención hospitalaria y ambulante. Más de 35 años de experiencia y presencia en seis países configuran un modelo de atención que basa su filosofía en el trato humano, la excelencia, el liderazgo, la responsabilidad y la especialización.